6/26/2006

Aquí no discriminamos.




Hay muchas palabras que incluimos en el lenguaje corriente con las que se llenan páginas y horas de televisión o radio. Las voces a favor de la ecología, en contra de la discriminación racial o sexual (género) son un ejemplo. Pero conviene evaluarnos y exigirnos a nosotros mismos como gerentes, incorporar esas "intenciones" a nuestra gestión cotidiana.

Hay muchas formas de hacerlo. Eliminar la broma soez sobre este u otro sexo es un paso importante. Considerar seriamente para una promoción a una persona que difiere de nosotros en aspectos asperos o críticos como el sexo, la religión o su estado civil es una buena prueba por cierto. Somos duros a la hora de dar oportunidades. Nos disfrazamos de profesionales como nunca.

Ni que decir si estamos en una empresa donde no hay gerenciamiento específico de recursos humanos y las desiciones de este tipo se toman en el "primer anillo". Deberán primar entonces y de verdad, valores como la idoneidad, la integridad, lealtad, constancia, buen caracter, perseverancia..

Pero, la pregunta es si en la próxima oportunidad seremos capaces de lograrlo.

Mi experiencia personal es gratificante, ya que luego de haber dado ese paso, verdaderamente como gerente y especialmente como persona, me he sentido libre de las ataduras de varios prejuicios y fundamentalmente me he dado cuenta del daño que podemos provocar a la hora de excluír a tal o cual persona por este tipo de temas.

Es un camino que nos lleva a ser un poco más justos y a generar merecido bienestar a quienes también lo merecen, a pesar de pensar o ser distintos en algunos o muchos aspectos de nuestras vidas.